Jefe de la ONU urge envío de fuerza internacional a Haití

El secretario general de la ONU, António Guterres, insistió en su llamado «a los estados miembros para que desplieguen una fuerza multinacional no perteneciente a Naciones Unidas, compuesta por fuerzas especiales de policía y unidades militares de apoyo», en una carta de 12 páginas fechada el lunes, consultada por la AFP.

En su misiva, Guterres aboga porque dicha fuerza actúe de forma bilateral en cooperación con el Gobierno de Haití y cuente con el aval del Consejo de Seguridad.

«Para hacer frente a la situación de seguridad en Haití se requiere una serie de medidas coercitivas para hacer aplicar la ley, incluido el uso activo de la fuerza en operaciones policiales selectivas contra bandas fuertemente armadas», escribió el secretario general.

Guterres y el primer ministro haitiano, Ariel Henry, llevan meses solicitando la intervención internacional para apoyar a la policía local, desbordada por las bandas armadas que controlan el 80 % de Puerto Príncipe, la capital haitiana.

Las pandillas en el país aterrorizan a la población con secuestros, robos a mano armada y violaciones como arma de guerra.

A fines de julio, Kenia anunció su disposición a asumir el liderazgo de esta fuerza multinacional y enviar 1.000 policías para «ayudar a formar y asistir a la policía haitiana a restablecer la normalidad en el país y proteger las instalaciones estratégicas».

Aprobación del Consejo de Seguridad

No obstante, se trata de una propuesta que necesita la luz verde del Consejo de Seguridad, pese a que esta fuerza armada internacional no estará bajo el paraguas de la ONU.

Tras el anuncio de Kenia, Estados Unidos, que preside este mes de agosto el Consejo de Seguridad, se comprometió hace dos semanas a movilizar recursos y presentar «en un futuro cercano» junto con Ecuador, una resolución de autorización al Consejo.

Guterres agradece en su carta la iniciativa de Nairobi para liderar esta fuerza, que Haití necesita «de manera urgente», así como el apoyo manifestado por los estados del Caribe, como Bahamas, Jamaica y Antigua y Barbuda.

«Insto a otros Estados miembros, especialmente de las Américas, a que se sumen a este impulso», insiste.

Además de la inseguridad, el pequeño país caribeño vive una grave crisis humanitaria, económica y política, que se agravó en 2021 con el asesinato del presidente Jovenel Moise. Desde 2016 no se han celebrado elecciones.